Desarrollo sensorial en la infancia: ¿por qué es tan importante?
Sin duda, la intervención en toda persona con discapacidad sensorial debe iniciarse en la
infancia. Cuanto antes, mejor. ya que así el niño aprenderá a vivir con ese déficit, sin que
ello influya en su desarrollo posterior. Para ello, los primeros juguetes y juegos serán
protagonistas del desarrollo. Ayudarán a conectar con el mundo de una manera singular
pero exitosa.
Un niño con discapacidades sensoriales puede desarrollar el mismo tipo de actividades
lúdicas. Si bien existen juguetes especialmente diseñados para atender cada tipo de
discapacidad, no es necesario gastar dinero extra. Todo juego tiene un efecto potenciador
en un pequeño (cualesquiera que sean sus características). Además, motivará sus
habilidades innatas y aquellas que podrían desarrollarse todavía mejor.
Como ya te anticipamos, existen cinco tipos de discapacidades sensoriales. Eso sí, te
daremos algunos detalles específicos del desarrollo sensorial en infantes discapacitados
visuales y auditivos.
Discapacidad visual
Sin duda, un bebé ciego o con una visión pobre presenta dificultades en su desarrollo motor.
Al no ver, le resulta difícil conocer el mundo que le rodea, identificar espacios, calcular
dimensiones, etcétera. Moverse, gatear y luego caminar le demanda más tiempo que a un
niño sin problemas de vista. Pero lo importante no es medir los tiempos requeridos, sino los
logros alcanzados. Te hablamos de independencia física y emocional. También, de su
autonomía, y de sus relaciones con el entorno. Si la estimulación de su desarrollo sensorial
es precoz, un niño ciego puede integrarse en su medio sin problemas.
Discapacidad auditiva
En el caso de la audición disminuida, el desarrollo intelectual es más difícil. Y es que el
bebé sordo posee un modo particular de incorporar la lengua. Y, como la adquisición del
lenguaje tiene repercusiones a nivel conductual, es previsible que un sordo sea más tímido.
Se mostrará más retraído y nervioso. Ten en cuenta que es alguien aislado de un mundo
que, para él o ella, se halla en completo silencio. No obstante, su vida puede normalizarse
con el tiempo. Precisa para ello a familiares, maestros y profesionales de salud. Todos
trabajarán en conjunto para que incorpore el lenguaje de señas, aprenda a leer los labios,
etcétera.
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